Blog de Terapia Metabólica

ENTRENAMIENTO FISIO-RESPIRATORIO.

Ejercicios isométricos en el tratamiento del cáncer.

febrero 8, 2017

La práctica de una disciplina fisio-respiratoria en el entorno clínico ha sido parte integral del programa de Terapia Metabólica desde sus inicios. La lógica detrás de esta decisión se funda –con extensa documentación científica- en:

a) el positivo impacto que el ejercicio tiene en el metabolismo;

b) el incremento en el caudal circulatorio; c) la disminución de la resistencia vascular periférica;

d) la disminución del estatus inflamatorio (importante impulsor de la tumorigénesis) y,

e) una mejoría del apetito y la digestión, notoriamente afectadas tras cierto estadio en el cáncer. Veámoslo en más detalle.

 

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A nivel metabólico, el ejercicio incrementa la sensibilidad insulínica y promueve la remoción de glucosa desde la sangre hacia los músculos, disminuyendo así la disponiblidad de este sustrato en los tejidos tumorales que con tanta avidez la absorben. El incremento en la eficacia de la bomba cardíaca resultante de la conocida respuesta de adaptación al ejercicio vigoriza al organismo e incrementa la distribución de los fármacos, afectando positivamente la farmacodinamia. Con el entrenamiento asiduo, los vasos sanguíneos se relajan y flexibilizan normalizando la presión arterial y la irrigación de los tejidos. Al mismo tiempo, desciende la inflamación sistémica crónica, lo cual se manifiesta en los niveles de proteína C-reactiva. También, las funciones digestivas y el apetito se ven incrementados, con claro beneficio para el paciente, a menudo afectado por la anorexia (entendiendo por esto, claro está, la anorexia cancerosa, no la anorexia nervosa). En un plano más subjetivo, pero igualmente medible, el entrenamiento específico con ejercicios isométricos, respiración abdominal y meditación guiada, levanta el ánimo y la moral de nuestros pacientes, incrementando la adhesión al programa de tratamiento.

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A pesar de la enorme cantidad de evidencia científica sobre sus beneficios, ningún servicio oncológico en el país incluye terapia física en su protocolo. Sin embargo, el ejercicio intenso y sistemático ha demostrado tener impacto objetivo tanto en la prevención del cáncer (disminuyendo su incidencia) como en la terapéutica (incrementando la sobrevida). Veamos algunos ejemplos:

Cancers in Australia attributable to insufficient physical activity. Aust N Z J Public Health.  En este trabajo, los autores encontraron un incremento del 17% en la mortalidad por cáncer, atribuible a la falta de ejercicio físico.

Cancer Prevention and Management Through Exercise and Weight Control. McTiernan, A. Taylor & Francis Group.  El ejercicio físico vigoroso y frecuente disminuyó casi a la mitad el riesgo de contraer cáncer de Colon, Mama, Pulmón y Próstata en los sujetos de este estudio.

Physical Activity and Survival After Prostate Cancer Diagnosis in the Health Professionals Follow-Up Study. American Society of Clinical Oncology .  La sobrevida en cáncer de Próstata, según este estudio, se incrementa en función de la actividad física.

Exercise alters the IGF axis in vivo and increases p53 protein in prostate tumor cells in vitro. Journal of Applied Physiology. Con entrenamiento diario en la rueda giratoria, los ratones de laboratorio experimentaron menos y menores tumores, tras una exposición prolongada a diversos carcinógenos. La interesante implicación de este trabajo es que el ejercicio protege de –y hasta cierto punto es capaz de revertir- las substancias carcinogénicas, siendo esta protección de carácter sistémico, independiente de la naturaleza de la toxina empleada.

Effect of aerobic exercise on tumor physiology in an animal model of human breast cancer. Journal of Applied Physiology. Este otro estudio encontró igualmente efectos mitigantes del ejercicio aeróbico sobre cáncer de mama en modelos animales.

Muscular Strength and Adiposity as Predictors of Adulthood Cancer Mortality in Men Cancer Epidemiology and Prevention. En este otro trabajo, se halló que la ejercitación regular con pesas reduce la probabilidad de morir de cáncer entre un 30 y un 40%.

Physical Activity after Diagnosis and Risk of Prostate Cancer Progression: Data from the Strategic Urologic Research Endeavor.
Cancer research. Tres horas de actividad física moderada por semana podrían disminuir el riesgo de mortalidad a causa del cáncer de próstata en casi un 30% y disminuir la tasa de progresión de la enfermedad en un 57%.

Cancer incidence in participants in a long-distance ski race compared to the background population. Eur J Cancer. Este estudio hecho en Suecia, mostró efectos positivos en los esquiadores de larga distancia.

Role of lifestyle factors in the development of colorectal cancer: case control study in Minia, Egypt. Cent Eur J Public Health. Aquí se observó, que el ejercicio sistemático reduce el número y tamaño de los pólipos intestinales.

Physical and psychosocial responses to exercise in cancer patients: a two-year follow-up survey with prostate, leukemia, and general carcinoma. Journal of Exercise Physiology.  Por su parte, este estudio encontró importantes incrementos de la sobrevida en cáncer de próstata, leucemia y carcinomas en general gracias al ejercicio.

Physical Activity and Survival After Colorectal Cancer Diagnosis American Society of Clinical Oncology. Seis horas semanales de ejercicio moderado redujeron significativamente la mortalidad por cáncer colorrectal.

Cancer prevention and physical activity: a review of current evidence and biological mechanisms. J Prev Med Hyg.  En este, se puso de manifiesto el valor de la actividad física en la prevención de la enfermedad.

Finalmente, hay que señalar que artículos como el que se cita a continuación no son estudios aislados sino verdaderas revisiones sistemáticas de la literatura científica, lo cual aporta robustez a dichos argumentos: Physical activity, biomarkers, and disease outcomes in cancer survivors: a systematic review. J Natl Cancer Inst.

Aunque resulte extraño, a pesar de la enorme evidencia de su valor terapéutico, el entrenamiento físico no forma parte de ningún programa de tratamiento oncológico convencional en nuestro país. Esto ciertamente no es así en otras partes del mundo. De hecho, en China hay hospitales dedicados al tratamiento de enfermedades por medio de ejercicios físicos especiales, así como al entrenamiento de profesionales médicos para este mismo fin. En estos hospitales, la terapia física es una verdadera forma de medicina. A pesar de las diferencias conceptuales entre ambas visiones del mundo, la eficacia de estas intervenciones está ampliamente documentada y existe total consenso sobre sus beneficios. Por ejemplo, el tratamiento de la malposición fetal con moxibustión en el punto V-67 sobre el quinto artejo (dedo chiquito del pie) tiene una efectividad del 98% …. sin que podamos explicar aún el mecanismo fisiológico. Este es apenas uno de los muchos fenómenos fisiológicos aún inexplicables con los recursos de la ciencia contemporánea. Otro caso es el tratamiento no-quirúrgico de la persistencia del conducto arterioso o ventana aorto-pulmonar, que sorprendentemente, es tratable con técnicas acupunturales especiales.

Nuestro entrenamiento fisio-respiratorio (Qi Gong terapéutico) es hoy una síntesis pragmática de sistemas tradicionales, tal y como fuera instruida por el Dr. Lino Tomasén Vera, Especialista en Primer Grado de Medicina Interna, referente cubano de este género de terapias.

A diferencia del deporte o el Hatha Yoga común, nuestro sistema hace énfasis en DESARROLLAR LA FUERZA y la energía interna, no en “quemar calorías” o prolongados ejercicios de desgaste. Los ejercicios con intención terapéutica son esencialmente isométricos, en la forma de una serie de posiciones sostenidas con énfasis en la respiración abdominal y la auto-observación. La respiracion diafragmática es el activador orgánico que acompaña estos ejercicios, y consiste en INHALAR llenando el bajo vientre (no el pecho), para luego EXHALAR vaciando el bajo vientre con fuerza consciente, produciéndose asi un profundo masaje interno en todos los órganos y vísceras. INHALAR llenando el bajo vientre… EXHALAR  vaciando el bajo vientre…. A esto se agrega como colofón, hacia el final de cada sesión de práctica, la inducción de un estado meditativo y de relajación profunda -el aspecto mental- que propicia la restauración orgánica.

 

A modo de conclusión, basta decir que el entrenamiento físico sistemático (isométrico y no de desgaste) es una herramienta médica eficaz y esencialmente inocua, que debe formar parte de todo programa de tratamiento oncológico.

Lic. Dari Echemendía

 Ernesto Prieto Gratacós.

 Laboratorio de Terapia Metabólica, Buenos Aires.

 Licencia Creative Commons

 Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución -NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional

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