Blog de Terapia Metabólica

GLUCO-NEOGÉNESIS HEPÁTICA.

Involuntario aliado de las neoplasias.

enero 4, 2017

Todo el que ha experimentado con una dieta sin carbohidratos (Atkins, Cetogénica, Paleo, etc.) y ha medido su glucemia tras diez, treinta o sesenta días… sabe que la glucosa sanguínea sencillamente se rehúsa a descender por debajo de 80 mg/dL. ¿Cómo es esto posible? Si bien es cierto que estas dietas no hacen subir la glucemia por encima de cierto nivel, ¿cómo es que la glucemia se sostiene a pesar de no ingerir ningún carbohidrato?

La respuesta es que las células de nuestro hígado, y en muy inferior medida las de los riñones, son capaces de sintetizar glucosa de novo, es decir, de fabricar azúcar a partir de sustratos que nada tienen que ver con los carbohidratos.

Tan antigua como la glucólisis misma, la gluco-neogénesis hepática es el mecanismo principal de balance de la glucemia, originado cientos de millones de años atrás en los organismos unicelulares. Esta ruta metabólica echa mano de elementos provenientes de la degradación de proteínas (aminoácidos glucogénicos), la degradación de las grasas (glicerol) y ciertos metabolitos como lactato y piruvato. En condiciones de ejercicio intenso/sostenido y dieta exclusivamente carnívora [1], la gluco-neogénesis provee la glucosa necesaria para sostener las funciones vitales sin tener que recurrir a las reservas energéticas contenidas en la grasa corporal o las proteínas estructurales (musculatura).

Este mecanismo fisiológico ha sido muy útil para nuestra supervivencia, permitiendo por ejemplo reciclar todo el material resultante de la fermentación anaeróbica de los músculos (lactato) cuando su capacidad respiratoria se ve superada por un trabajo físico intenso. Asimismo, aunque la ingesta consistiera solo en grasas y proteínas –como solía serlo en la era paleolítica glacial o lo fue durante 40.000 años para los Inuit y otros pueblos del Ártico- el hígado sería capaz de fabricar su propia glucosa y verterla en la sangre para que el cuerpo pueda disponer de una energía barata y rápida en caso de emergencia.

En los procesos oncológicos, sin embargo, tan fuertemente dependientes de la glucosa como sustrato primario para el proceso fermentativo, esta síntesis de novo de glucosa parece sostener también la proliferación celular anárquica. En este sentido, puede considerarse a un tumor como un parásito, que se sirve de este antiquísimo mecanismo adaptativo.

Si lo que se busca es deprimir la glucosa sanguínea e incrementar los cuerpos cetónicos con fines terapéuticos, suprimir los carbohidratos simplemente no alcanza. En nuestra abundante experiencia con la dieta cetogénica, tanto en sujetos sanos como en portadores de cáncer, la intensa gluco-neogénesis que tiene lugar al desaparecer los carbohidratos de la ingesta o al realizar trabajo físico a una intensidad superior a la capacidad aeróbica, sostiene perfectamente a la glucemia y puede servir de aporte energético a los tumores cancerosos de tipo glucolítico (PET-positivos).

Tras haber realizado en nuestro laboratorio decenas de miles de mediciones en humanos, sabemos que la glucemia solo desciende por debajo de 80 mg/dL (induciendo con ello la cetosis fisiológica) cuando el organismo entra en restricción calórica. Aun bajo condiciones de ayuno intermitente acompañado de dieta cetogénica estricta, hemos comprobado en el entorno clínico la necesidad de inhibir farmacológicamente la gluco-neogénesis para generar la constricción energética antitumoral que es el primer pilar de un abordaje metabólico del cáncer.

En la inhibición nutrifarmacológica de la gluco-neogénesis se esconde uno de los secretos de la manipulación de las rutas metabólicas en el cáncer, sin afectar con ello negativamente el estatus energético del hospedero. Los sustratos que contribuyen directamente a la síntesis hepática de glucosa son: piruvato, glicerol y algunos aminoácidos glucogénicos como la alanina. En nuestra opinión, es significativo el hecho de que la gluco-neogénesis "ceda el paso", por así decir, a la producción de cetonas en condiciones de ayuno. La razón más probable de este fenómeno es que la gluco-neogénesis es fuertemente ENDERGÓNICA (tiene un ∆G˂˂˂ 0) no pudiendo suceder espontáneamente, requiriendo de hecho la hidrólisis de 4 ATP y 2 GTP para ocurrir. Tiene entonces sentido que, en condiciones de restricción calórica (pero no en el ejercicio intenso o la dieta carnívora normocalórica) se produzca una cierta depresión de la gluco-neogénesis en favor de la cetogénesis, resultante de la degradación oxidativa –exergónica- de ácidos grasos de reserva.

Cada vez más cerca del total bloqueo energético de los tejidos tumorales, nuestro laboratorio de investigación se enfocará ahora en el posible control farmacológico de las enzimas limitantes de la glucólisis y la gluco-neogénesis. Manténgase al tanto!

 

 Ernesto Prieto Gratacós.

 Laboratorio de Terapia Metabólica, Buenos Aires.

 Licencia Creative Commons

 Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución -NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.


REFERENCIAS:

[1] Entendiendo por “carne” todos los elementos del cuerpo del animal que formaban la verdadera alimentación paleolítica, es decir: grasa, médula ósea, cartílagos, seso, tejidos orgánicos, etc., y no solo el tejido muscular magro.

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