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Blog de Terapia Metabólica

DIABETES, ESCORBUTO Y PATOLOGÍA VASCULAR

abril 24, 2018

La civilización humana ha pasado de la hambruna a la gordura en apenas seis generaciones. Tras decenas de milenios de carestía y constante lucha por la supervivencia, casi la mitad de los ciudadanos de las urbes modernas están a la vez obesos y malnutridos.(1) Hacia principios del siglo XX, se hizo ya evidente que una fracción de la población experimentaba glucosuria y sufría de obesidad. Fue así que, para cuando tuvimos la idea de evaluar sistemáticamente a la población, tratando de determinar con ello un marco de referencia, se comenzaron a registrar glucemias relativamente elevadas en los ciudadanos “normales”. Esto es, elevadas en relación con el promedio de la glucemia de cazadores y pescadores estrictos, sin influencia de alimentos refinados de la época moderna. Con las décadas, se fue estableciendo entonces -tras sucesivas revisiones- el rango de referencia “normal” para la glucemia del humano adulto…  

¿Es sana la glucemia normal? No, no lo es. Una noción fundamental debe introducirse en el pensamiento médico contemporáneo y, ciertamente, en la comprensión del público en general: el parámetro glucémico, la definición misma de diabetes, es incorrecto. Estamos aceptando como paradigma de glucemia "correcta" al segmento central de la distribución normal estándar de los datos de la población urbana aparentemente sana, es decir, un rango entre 80 y 120 miligramos por decilitro (mg/dL), y considerando a este rango como sano. Esto implicaría que es sano encontrarse dentro de 1 desviación estándar de la media glucémica de la población, o sea, ~ 68% de los habitantes de las ciudades). En realidad, nuestra experiencia antropológica de terreno con las etnias Inuit, Yupik y con los Córcegos (CÁNCER & CIVILIZACIÓN, 2013) nos ha demostrado que el genus Homo, y en particular nuestra especie, sapiens, operó óptimamente hasta hace muy poco en condiciones análogas a las originarias.* Vivir de acuerdo a las condiciones paleolíticas de existencia implica una constante labor física, alimentos de muy bajo Índice Glucémico y frecuentes ayunos. Para el cazador/forrajero, las condiciones que prevalecieron durante la cuarta Glaciación eran extremadamente duras. En lo que a la glucemia se refiere, estas condiciones generaban un rango glucémico de entre 63 y 88 mg/dL.(2), acompañado de una intensa circulación sanguínea que garantizaba una alta perfusión de oxígeno. Fue precisamente bajo dichas condiciones extremas que se produjo la forja del genoma humano. Cualquier medida de glucemia matutina (en ayunas) superior a 90, o incluso a 80, debe pues ser considerada como diabetes subclínica. El problema con el set de datos de la población urbana moderna que se utiliza en todos los estudios metabólicos actuales es lo que denominamos el sesgo post-industrial de la población testeada. Para cuando se empezó a testar sistemáticamente la glucemia de la población en los países industrializados (circa 1950), ya hacía mucho que se había distorsionado el patrón metabólico del cazador/forrajero. Este patrón metabólico del hombre paleolítico es el único congruente con nuestro genotipo, porque las intensas presiones evolutivas que forjaron al genoma humano tuvieron lugar precisamente bajo condiciones extremas de carestía alimenticia y esfuerzo físico, imprescindibles a lo largo de los últimos 120,000 años de la era glaciar.  

(*)Todas las demás sub-especies del genus Homo están hoy extintas.

Masai dancersGORDAS

Fig. Individuos como los guerreros Maasai -y no sedentarios oficinistas- deben ser el patrón metabólico de la raza humana. Hemos decidido considerar las glucemias matutinas superiores a 130 mg/dL como francamente patológicas. Pero para cuando esta hiperglucemia finalmente se manifiesta, la persona ya ha estado expuesta a grandes cantidades de glucosa circulante durante años… Dado que su marco de referencia es la población sedentaria y obesa de las ciudades, la definición de diabetes es incorrecta. El error consistió en tomar como sana la distribución normal estándar de la población de las ciudades modernas (80---120 mg/dL). El término “normal”, es un vocablo estadístico que describe la mayor ocurrencia de un grupo de datos.  Aplicado a un set de datos estadísticos, “normal” no es sinónimo de bueno, sino de “más frecuente”.

La hiperglucemia crónica produce daño estructural en el organismo

El problema con la hiperglucemia crónica es que, tras décadas de constante glicosilación (entrecruzamiento proteico o “caramelización” de las proteínas) y deterioro del colágeno se produce una destrucción del tejido conectivo. Entre otras cosas, dicha hiperglucemia crónica drena al organismo del poco ácido ascórbico circulante (aprox 0,1mg/dL), dejándonos en un estado de escorbuto subclínico. Nuestra especie padece el peculiar problema de la hipoascorbemia congénita, dado que nos falta la enzima gulonolactona oxidasa, que ejecutaría el cuarto paso de la síntesis de ascorbato a partir del azúcar.(3) Ni los humanos, ni los monos antropomorfos, ni el conejillo de Indias, ni cierta especie de murciélago frugívoro hindú, pueden sintetizar su propia vitamina C -lo cual es muy común en el resto de los mamíferos, aves, reptiles, etc.-, quedando obligados a su ingestión en la dieta.(4) Una sobreabundancia de glucosa en la sangre rebalsa el umbral renal y hace que la vitamina C, que es también una hexosa como la glucosa, sea excretada en demasía por la orina. La relevancia de este hecho radica en que el ácido ascórbico es esencial en la hidroxilación final del colágeno, que le confiere algunas de sus características fisiológicas más importantes. La molécula de colágeno, componente crucial del tejido conjuntivo, se ve afectada por la deficiencia congénita de ácido ascórbico característica de nuestra especie. Esta deficiencia de nuestro colágeno es el fundamento del constante escorbuto subclínico en que pasamos la mayor parte de nuestra civilizada vida. Tenemos apenas la cantidad mínima indispensable de ácido ascórbico circulante como para no morir de esta grave enfermedad carencial (escorbuto). Sin embargo, la hidroxilación del colágeno, crucial en la arquitectura del tejido conectivo, es incompleta debido al déficit de vitamina C.

COLAGENOCOLAGENO 1

La primera parte del organismo que sufre este déficit es el árbol vascular, y más exactamente, su tapiz de recubrimiento interior: el endotelio. La disfunción endotelial que surge de este hecho es el inicio de la aterosclerosis y de la destrucción de los capilares sanguíneos que tarde o temprano destruyen la retina, los riñones y el cerebro. Esto es particularmente evidente en el pie del diabético, donde se termina produciendo una necrosis del tejido por falla distributiva. La enorme importancia de este fenómeno patológico, el escorbuto subclínico, estriba en que las principales causas de muerte del mundo moderno se originan en una constelación etiopatogénica que incluye estas fallas estructurales circulatorias.(5)

Debe tenerse en cuenta entonces que:

  1. Todos estamos diabetizándonos inadvertidamente en alguna medida (glucemias matutinas > 80), dado que el rango de distribución normal de los cazadores/forrajeros en condiciones paleolíticas de existencia debería ser entre 63 y 80; y
  2. Es necesario suplementarse diariamente con ácido ascórbico para garantizar una adecuada hidroxilación del colágeno, lo cual es imprescindible para preservar las estructuras intimas del sistema vascular (y otras mil funciones de la vitamina C).

La hiperglucemia e hipoascorbemia asociadas con la dieta moderna y su nefasto impacto en las delicadas estructuras vasculares del organismo, no son ni por asomo las únicas cuestiones en juego. Se tiene evidencia de que la disfunción mitocondrial que acompaña a la diabetes y a la senescencia de los tejidos está implicada en la génesis del cáncer. Esto implica que no solo deben tenerse en cuenta medidas dietéticas sino también el ejercicio intenso y sistemático que replique las condiciones paleolíticas de existencia, en la ruta hacia una REHABILITACIÓN METABÓLICA.

             

Ernesto Prieto Gratacós.

Laboratorio de Terapia Metabólica, Buenos Aires.

 Licencia Creative Commons Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución -NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.

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REFERENCIAS:

Potential role of sugar (fructose) in the epidemic of hypertension, obesity and the metabolic syndrome, diabetes, kidney disease, and cardiovascular disease Richard J Johnson Mark S Segal Yuri Sautin Takahiko Nakagawa Daniel I FeigDuk-Hee Kang Michael S Gersch Steven Benner Laura G Sánchez-Lozada The American Journal of Clinical Nutrition

CANCER & CIVILIZACION. En Busca de la Salud Perdida cuartavia transMEDIA Prieto Gracos, Ernesto.

ANNALS OF THE NEW YORK ACADEMY OF SCIENCE SYNTHESIS AND SOME MAJOR FUNCTIONS OF VITAMIN C IN ANIMALS I. B. ChatterjeeA. K. MajumderB. K. NandiN. Subramanian

The Healing Factor Vitamin C Against Disease By Irwin Stone With forewords by Nobel Prizewinners Dr. Linus Pauling and Dr. Albert Szent-Gyorgyi

A Unified Theory of Human Cardiovascular Disease Leading the Way to the Abolition of This Disease as a Cause for Human Mortality Matthias Rath M.D. and Linus Pauling Ph.D.1

STUDIES ON THE METABOLISM OF ESKIMOS. BY PETER HEINBECKER. (From the Departments of Biological Chemistryt and Physiology, Washington University School of Medicine, St. Louis.) (Received for publication, July 9, 1928.)

Mol Cell Endocrinol. 2013 Oct 15;379(1-2):30-4. doi: 10.1016/j.mce.2013.06.018. Epub 2013 Jun 20. The role of weight loss and exercise in correcting skeletal muscle mitochondrial abnormalities in obesity, diabetes and aging. Toledo FG1, Goodpaster BH.