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Blog de Terapia Metabólica

ENDOSIMBIOSIS

La alianza ancestral que nos mantiene con vida

noviembre 3, 2018

Muchos seres conviven en tu interior. Aunque te consideras a tí mismo como un único individuo, eres en realidad la sumatoria de una legión de microorganismos independientes. No nos estamos refiriendo aquí a bacterias del intestino, sino a las mitocondrias. Refugiadas dentro de cada célula de nuestro cuerpo, cientos de estos orgánulos  conviven con nosotros desde la aparición misma de los organismos multicelulares. Ellas poseen incluso su propio ADN independiente, y dado su rol central en la adquisición de energía, la longevidad y en la aparición del cáncer, conviene saber que la existencia de las mitocondrias en nuestro interior se debe a una alianza ancestral  ocurrida en la era en que empezó a aparecer el oxígeno en nuestro planeta. 

Se tiene evidencia de que las mitocondrias eran organismos unicelulares  independientes que entraron en simbiosis con las células ancestrales.(1) Grandes bacterias anaerobias en el océano primordial engulleron (endocitosis) a los nuevos microorganismos “respiradores” capaces de emplear el oxígeno para oxidar alimento. De no haber incorporado a estos microorganismos respiradores, las grandes bacterias anaerobias no habrían podido sobrevivir a un ambiente incrementalmente más oxigenado. Por su parte, gracias a que fueron absorbidas dentro de ese organismo protector, las nuevas microbacterias aeróbicas vieron resuelto el problema de conseguir alimento y refugio. Esta alianza, mutuamente beneficiosa en términos de supervivencia, habría de conferirles a ambos organismos ventajas evolutivas, dado que encontraron un modo de continuar cooperando: la endosimbiosis.

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Fig.1 Esquema de la progresiva alianza ancestral endosimbiótica entre las mitocondrias y las antiguas bacterias. Ampliamente distribuidas en el citoplasma de cada célula eucarionte, las mitocondrias ejecutan su misión primordial de oxidar nutrientes para generar energía. Como sabemos, esta energía se extrae en una sucesión de reacciones que involucran al oxígeno. Esta respiración celular, la síntesis de ATP en la mitocondria, es llamada fosforilación oxidativa (OXPHOS). Se considera que el ser engullidas por la célula mayor les confirió su doble membrana, la exterior lisa proveniente de la endocitosis y la interior plegada, que ya poseía, en cuyos pliegues o crestas tienen lugar las reacciones químicas de producción energética.

De esta cooperación simbiótica depende nuestra vida, y preservar la función mitocondrial es la clave misma de la salud y la longevidad. Especial atención debe prestarse a evitar la introducción accidental de venenos mitocondriales como antimicina A, rotenona, arsénico, cianuro, parathion, 2,4-D… capaces de deteriorar y/o desacoplar uno o varios componentes de las enzimas que integran el respirasoma.(2) La producción industrial de alimentos puede exponernos a estos carcinógenos, de modo que una nutrición responsable es imprescindible a este respecto. Es por ello que el entrenamiento, los ayunos, y la suplementación sistemática con megavitamínicos son intervenciones protectoras de la salud en tanto preservan la capacidad funcional oxidativa de las mitocondrias. 

Ernesto Prieto Gratacós

Laboratorio de Terapia Metabólica, Buenos Aires

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REFERENCIAS: