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Blog de Terapia Metabólica

¡ES EL METABOLISMO, ESTÚPIDO!

Argumentos racionales para una terapia energética del cáncer.

enero 19, 2019

A partir del descubrimiento de la estructura helicoidal del ADN, la casi totalidad de los investigadores estuvo enfocada en desentrañar una elusiva y cada vez más compleja causa primaria genética del cáncer. Sin embargo, la búsqueda de los oncogenes, proto-oncogenes y genes supresores que pudieran revelar –solos o en combinación- la causa primaria de cáncer ha sido, en las palabras del propio James Watson, “notablemente inútil”. Ya es posible demostrar experimentalmente que el momento cero o evento primario de la carcinogénesis es un fenómeno epigenético, y no el resultado de mutaciones aleatorias en el ADN. Sea como fuere, aún sin llegar a un consenso sobre la causa primaria del cáncer, aún sin admitir una proposición teórica como nuestra propia hipótesis de la crisis respiratoria en la reparación orgánica, ya no quedan dudas sobre el rol central de la respiración celular en la génesis de las neoplasias. Es por ello que la preservación de la respiración celular debe estar en el centro mismo de cualquier esfuerzo práctico para evitar e incluso revertir estadios incipientes de la enfermedad.

El cáncer ha pasado a ser ya la primera causa de muerte en los países desarrollados, debido entre otras cosas al hecho de que su incidencia va en aumento.(1) El 90% de las curaciones actuales del cáncer se debe a la cirugía. Debe además tenerse presente que, a pesar de los miles de millones de dólares invertidos en los últimos sesenta años en investigaciones genéticas, todos los datos colectados en esta área han sido lisa y llanamente estériles: ninguna terapia verdaderamente eficaz (curativa) ha surgido de ellos. Ha sido la desconcertante falta de evidencia la que ha llevado a Watson (Premio Nobel por el descubrimiento de la estructura del ácido desoxiribonucleico y director inicial del Proyecto del Genoma Humano) a confesar públicamente que, en términos de resultados terapéuticos, la búsqueda de los genes causantes del cáncer ha sido “notablemente inútil”.[1] The New York Times, 2016 Sin embargo, un abordaje biológico y, más específicamente, metabólico del cáncer nos permite obtener ya mismo resultados terapéuticos sustentables.(2) 

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Fig.1 James Watson: “Localizar los genes que causan cáncer ha sido notablemente inútil.” “Si fuera a entrar hoy en el campo de la investigación del cáncer estudiarían bioquímica más que biología molecular. Nunca pensé, hasta hace dos meses, que tendría que aprenderme el ciclo de Krebs. Ahora me doy cuenta de que sí.”  Fig.2 Incremento continuo de la incidencia de cáncer en países desarrollados. (Cancer Research UK).

Pero, ¿No era el cáncer genético? El famoso slogan de Bill Clinton durante su campaña presidencial “Is the Economy, stupid” da un jocoso ejemplo del corrimiento de la percepción en la masas humanas que antecede a la aceptación de un nuevo paradigma. Las centenares de miles de mutaciones genéticas que ciertamente acompañan la patología metabólica llamada cáncer son un epifenómeno de la carcinogénesis. La célula bajo estrés energético se sirve de esos interruptores del tablero genómico (los genes) precisamente para orquestar su adaptación funcional a los requerimientos del entorno. A trece años de culminado el Human Genome Project –colaboración del NIH y la compañía Celera Genomics- y a dos años de clausurada la iniciativa TCGA (The Cancer Genome Atlas) no hay ni rastros de una causa primaria genética del cáncer.(3) Los genes son un instrumento de la reprogramación del metabolismo energético, no una causa primaria de la carcinogénesis. 

TCGA, el gigantesco esfuerzo gubernamental para secuenciar enteramente los genes de 10.000 tumores llegó oficialmente a su fin en el 2016. Comenzado 11 años antes con un presupuesto de cien millones de dólares, resulto ser el núcleo del Consorcio Internacional Genómico del Cáncer[2], una colaboración científica que involucra a casi 20 países y lleva identificados cerca de diez millones (si, 10.000.000) de mutaciones genéticas relacionadas con el cáncer sin que logre esbozarse siquiera una sola regularidad concreta que permita definir la causa primaria de al menos un tipo de cáncer. Infinidad de situaciones fisiológicas adversas (noxas) fuerzan a las células a tener que modificar su expresión fenotípica o funcional, alterando algunas órdenes específicas en su manual de operaciones, el genoma. Pero eso no significa en lo absoluto que la causa primaria u origen del cáncer sean las mutaciones o aberraciones genéticas per se. Sorprendentemente, todas las células cancerosas muestran apenas una o dos mutaciones genéticas consideradas específicas de la patología, cuando en realidad, de acuerdo con la hipótesis genética tendrían que acumular cerca de una docena para conducir a la tumorigénesis, lo cual tomaría quizá siglos. Las probabilidades de que se produzcan espontánea o accidentalmente suficientes mutaciones genéticas como para generar un tumor (es decir, seis o más alteraciones estructurales en el ADN de una célula) es remota y tomaría centenares de años para llegar a producir aleatoriamente un cáncer.(4)

En tal situación, las probabilidades de contraer cáncer serían las mismas en cualquier momento de la vida y dichas probabilidades simplemente se irían acumulando de modo lineal. En cambio, la evidencia epidemiológica muestra que el cáncer se incrementa exponencialmente con la edad, con la típica curva de los fenómenos multifactoriales, de desarrollo escalonado, incompatible con la hipótesis de la mutación genética, moda imperante desde los años cincuenta hasta el presente. Antes de describir aspectos genéticos de la biología celular aclaremos el siguiente principio: la causa primaria del cáncer no es una mutación (o sucesión de mutaciones) aleatoria o accidental del ADN. Antes bien, la constelación patogénica o conjunto de múltiples factores que conduce a la transformación maligna de las células de un tejido opera en el dominio de lo epigenético, es decir, por encima o más allá de los genes. Las circunstancias fisiológicas del tejido (estado normal o estado de reparación) condicionan el comportamiento de la célula, y todo daño o injuria al tejido induce a la proliferación celular cicatricial con el objeto de reparar el daño ocasionado. Como se explica en PRINCIPIA METABOLICA: Fundamentos científicos y clínicos para una Terapia Metabólica del Cáncer, si durante esos períodos de reparación el organismo carece de las coenzimas respiratorias necesarias, en particular si sufre hipoxia intracelular, la célula se enfrenta al dilema de morir asfixiada o pasarse al metabolismo fermentativo, volviéndose por lo tanto cancerosa. En otras palabras, todo proceso de reparación orgánica bajo condiciones de malnutrición e hipoxia (como el estado diabético) conduce irremediablemente a la carcinogénesis.

Ernesto Prieto Gratacós

Laboratorio de Terapia Metabólica, Buenos Aires

 Licencia Creative Commons  Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.

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REFERENCIAS:

[1] Locating the genes that cause cancer has been remarkably unhelpful, the belief that sequencing your DNA is going to extend your life a cruel illusion.” If I were going into cancer research today, I would study biochemistry rather than molecular biology. “I never thought, until about two months ago, I’d ever have to learn the Krebs cycle.” “Now I realize I have to.”

[2] The International Cancer Genome Consortium for Medicine (ICGCmed). www.icgcmed.org

1. End of cancer-genome project prompts rethink  Geneticists debate whether focus should shift from sequencing genomes to analysing function. Heidi Ledford 05 January 2015

2. Metabolic Therapy of PAncreatic Cancer. E. Prieto Gratacos et al. CLINICS IN ONCOLOGY http://www.clinicsinoncology.com/pdfs_folder/cio-v3-id1534.pdf

3.