<img height="1" width="1" style="display:none" src="https://www.facebook.com/tr?id=1776461829287285&amp;ev=PageView&amp;noscript=1">

Blog de Terapia Metabólica

ESPERANDO LA CURA

febrero 5, 2019

Cada tres semanas aproximadamente, surge en los medios la noticia de que un importante descubrimiento farmacológico traerá –ahora si- la tan esperada cura del cáncer. Como en la curiosa pieza teatral de Samuel Beckett, Esperando a Godot, seguimos a la espera de ese fármaco nuevo y especial, la droga definitiva, la formidable bala de plata... que nunca llega. Desde que el presidente norteamericano Richard Nixon declarara la guerra al cáncer en 1971, se han invertido billones de dólares y cuantiosos recursos humanos, pero sin gran progreso. De pronto, como si se hubieran sacado una venda de los ojos, todos los investigadores comienzan a darse cuenta de que la solución tan largamente buscada está en el metabolismo tumoral. ¿Por qué hemos tardamos tanto en advertir la verdadera naturaleza biológica del cáncer?

Related image

Fig.1 Desde que el presidente norteamericano Richard Nixon declarara la guerra al cáncer, la incidencia de cáncer global se ha más que duplicado, al tiempo que la mortalidad de los cánceres más comunes (pulmón, mama, próstata y colon, etc.) solo ha descendido marginalmente.

La mas sencilla respuesta -ergo, la mas probable- es que todo el mundo estaba mirando hacia otra parte: el genoma. Otra razón es que los modelos experimentales de cáncer empleados en el laboratorio (llamados modelos pre-clínicos) rara vez se traducen en una respuesta terapéutica real en humanos. Los ratones genéticamente modificados de laboratorio no pueden funcionar como seres humanos, más de lo que un cultivo de células asfixiadas en el fondo de una probeta puede convertirse en un tejido vivo. El cáncer, por su parte, sí es una enfermedad del metabolismo energético de los tejidos en toda su maravillosa complejidad y unidad. Al no considerarlo como un fenómeno metabólico único (la substitución de la respiración celular por la fermentación), el abordaje básico y clínico tomó un rumbo completamente equivocado. Retardando aún más las cosas, sin adecuada visión interdisciplinaria y forzados a seguir únicamente líneas de investigación con potencial lucrativo (lease drogas patentables) muchos investigadores carecieron de la capacidad de generalización e integración que les habría llevado a formularse la clase de preguntas realmente importante. En consecuencia, se publican anualmente millares de ensayos, pero no se produce verdadera comprensión.(1,2)

Sin novedad en el frente...

Independientemente de que definir el abordaje a la enfermedad neoplásica como una "guerra" fue un error desde el punto de vista ideológico (hizo mentalmente admisible el uso de drogas terriblemente tóxicas para "atacar" o "bombardear" los tumores), el foco de atención resultó no ser el mejor. Un creciente numero de investigadores coincide en que en el caso de la Oncología las investigaciones han seguido evidentemente un rumbo equivocado. Entre 1960 y el 2000 el incremento en el porcentaje de sobrevida quinquenal ha sido un mísero 6%.(3) Difícilmente puede considerarse esto un éxito. Aun así, tras muchísimo ensayo y error, e infinidad de desilusiones, se ha creado un considerable cuerpo de conocimiento. El incremento exponencial de nuestro conocimiento acerca del cáncer viene ocurriendo a una tasa de crecimiento compuesto anualizado del 9,23%. A ese ritmo, si en 1917 conocíamos 100 datos concretos acerca de la enfermedad, cien años después la cifra total de datos disponibles sería 581.262 Hay aproximadamente unos tres millones de artículos científicos conteniendo el termino cáncer. Unos 12.000.000 millones de científicos y médicos dedicaron su atención y talento al problema del cáncer en el último siglo, mientras que cerca de 13.000.000.000.000 dólares se han destinado durante estos cien años a la búsqueda de tratamientos efectivos. ¿Con tanto conocimiento, y a juzgar por el avance tecnológico en otras áreas, cómo es posible que todavía no hayamos encontrado la cura definitiva? Es claro que la investigación estaba enfocándose en el área equivocada. 

La aparición de innovaciones farmacológicas no tóxicas es inminente.

Dos aspectos cruciales aparejados a la aceleración del desarrollo son: a- la creciente disponibilidad de mejores y más baratas tecnologías, y b- la posibilidad de interconexión, generalización y extrapolación de importantes conceptos entre campos de investigación completamente separados. Todo esto a una velocidad sin precedentes en la historia de las ciencias. Consideremos, por ejemplo, que el secuenciamiento del genoma entero de un individuo pasó de costar casi 9.000.000 USD en 2002, a costar unos 1000 USD hoy. Nótese además que esta tendencia general de abaratamiento de todas las tecnologías viene acompañada de un descenso del poder adquisitivo del dólar, que ha disminuido considerablemente desde 1933 hasta el presente. Un dólar de 1968, tenía 6 veces el poder de un dólar actual. Fue en esa fecha que se comenzó la comercializacion institucional del primer citómetro de flujo (ICP 11), con un precio cercano a los 150.000 USD. El precio actual ronda los 4000. Considerando la diferencia de precio más la declinación del poder adquisitivo del dólar resulta que un citómetro de flujo cuesta hoy 232 veces menos que a fines de los años sesenta.

En medio de una oleada global de innovación, nuestro grupo concibió el sistema de tratamiento de tumores sólidos basado en la inhibición competitiva de enzimas fundamentales para el metabolismo de las células cancerosas. Las enzimas cruciales del metabolismo tumoral (hexoquinasa-2, LDH-A, glutaminasa) constituyen dianas terapéuticas inmediatamente accesibles, su bloqueo farmacológico directo, así como su inhibición competitiva con análogos estructurales de la glutamina, la glucosa, el piruvato, etc. son un recurso inmediato para el tratamiento de los tumores sólidos. Aún si no se llega a lograr de inmediato una completa curación, su aplicación inmediata por parte de alguien que padezca la enfermedad (o quiera evitarla) le confiere, cuando menos, la posibilidad de aventajar a la proliferación celular maligna ganando un precioso tiempo. Es en este sentido que creemos contraproducente e insustentable el uso de drogas citotóxicas que, además de tener escaso impacto en la sobrevida, destruyen el resto del organismo, anulando así la posibilidad de ulteriores intervenciones. Aclaremos de inmediato esta ultima idea: la quimioterapia citotóxica –aún cuando pudiera reducir temporalmente los tumores- no incrementa la sobrevida. De hecho, un escalofriante estudio de la American Asociation of Medical Radiologists definió que la contribución de la quimioterapia a la supervivencia quinquenal no supera el 2,3%.(4) No solo la incidencia de la enfermedad va en sostenido ascenso, sino que 6 de cada 10 personas que contraen cáncer, aun no sobreviven a este. ¿Cómo logra curarse el 40% restante? La incomoda verdad es que hoy por hoy el grueso de las curaciones en Oncología se producen gracias a la cirugía.

Nada es inútil en la ciencia, muchas de las rutas que resultaron ser equivocadas no serán ya más un problema en el futuro. Viejas ideas de un extraordinario valor no reconocido en su momento están siendo re-evaluadas con celeridad y están dando ya valiosos frutos. Con todo, como se verá en los años inmediatos, el cáncer no tiene ya por qué ser una enfermedad incurable. No nos estamos refiriendo a prevención ni detección temprana (las cuales por cierto son también útiles) sino a revolucionarias técnicas de tratamiento capaces de frenar, disolver, y, para decirlo sin más rodeos, curar el cáncer.

Ernesto Prieto Gratacós

Laboratorio de Terapia Metabólica, Buenos Aires.

 Licencia Creative Commons Licencia Creative Commons  Atribución -NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional

---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

 
3 Why We're Losing The War On Cancer (And How to Win it)
 
4 The contribution of cytotoxic chemotherapy to 5-year survival in adult malignancies. Morgan G1, Ward R, Barton M 2004 Dec;16(8):549-60.