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Blog de Terapia Metabólica

LA PARADOJA ONCOGÉNICA

noviembre 10, 2018

Virtualmente cualquier agresión al organismo puede producir cáncer. Desde las radiaciones ionizantes hasta la infección crónica por diversos microorganismos, pasando claro está por una miríada de substancias químicas, o bien la implantación bajo la piel de objetos inertes (ver abajo) e incluso meramente los traumas físicos (golpes, quemaduras, raspaduras repetidas), toda noxa o agente dañino puede conducir a la carcinogénesis.(1) Lo que llamó la atención muy pronto a las mentes despiertas es que una patología tan específica y uniforme en su conducta a nivel celular como el cáncer pudiera ser suscitada por una variedad tan grande e inespecífica de factores. A esta extraña circunstancia se la llamó la “paradoja oncogénica”.(2) Hans Selye, descubridor de la fisiología del estrés y uno de los más brillantes experimentadores de la historia, demostró repetidamente la posibilidad de inducir cáncer en modelos animales mediante la implantación subcutánea de objetos sólidos de diversas formas y orígenes (pero estériles y químicamente inertes).(3)

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Fig.1 Todos los agentes patógenos conocidos: virus, bacterias, hongos, toxinas, radiación, golpes y déficits circulatorios pueden llegar a producir cáncer. A este extraño fenómeno se lo ha denominado la "paradoja oncogénica".

Este es un sencillo y fácilmente replicable experimento en el que al implantar quirúrgicamente discos lisos bajo la piel de los ratones, dichos discos son rodeados de inmediato por cápsulas de tejido vivo, irrigado pobremente desde los vasos sanguíneos de la hipodermis. Muy frecuentemente, dentro de dichas cápsulas de tejido conectivo se desarrollan sarcomas, una forma bastante agresiva de cáncer, independientemente del material con que estén hechos los discos en sí (cristal, marfil, oro, etc.).

En estos casos de carcinogénesis inducida, lo que determina el surgimiento del cáncer no es la naturaleza química de los objetos implantados sino el mero hecho de que constituyen una invasión, y en particular su forma y tamaño, los cuales condicionan que haya o no un bajo riego sanguíneo –y por lo tanto, hipoxia- en el interior de las paredes de dicha cápsula de tejido conectivo. Dichos resultados –ignorados hasta hace poco por los académicos- son robustos y fácilmente reproducibles, evidenciando un fenómeno muy claro a nivel biológico: la carcinogénesis es una consecuencia del intento de reparación orgánica en condiciones de hipoxia. Infinidad de agentes agresores despiertan dicho intento reparador, a la vez que gran número de factores (escasez de substratos biológicos o materia prima insuficiente) comprometen la adecuada y constante oxigenación a nivel celular.

“Si bien tenemos que investigar y conocer todo lo que podamos acerca de las moléculas, quantos y electrones para acercarnos a la comprensión de la vida, no debemos olvidarnos de que el nivel molecular no es sino uno de los muchos niveles en el espectro de organización (de la materia), y de que lo que llamamos “vida” es una integral de todas las funciones y todas las reacciones. Este nivel integral de la totalidad es el campo de investigación más complejo y difícil.” 

                                                                            Albert Szent-Györgyi

Como ya hemos descrito extensamente (BioRegeneración, 2008; Sexo, Drogas & Longevidad, 2016) se ha constatado que el principio de la Prioridad Biológica, el imperativo biológico innato de todos los seres vivientes de preservarse y reproducirse a toda costa, determina que muchas de las funciones para la reproducción y la supervivencia a corto plazo tengan, lógicamente, prioridad sobre las menos esenciales.

En situaciones de escasez, la “asignación de recursos” en la economía orgánica favorece los procesos reproductivos y de supervivencia, para lo cual aloca los pocos nutrientes que logra incorporar en cantidades sub-óptimas (alrededor de 40 vitaminas, minerales, aminoácidos y ácidos grasos) a aquellas funciones cruciales para la perpetuación del genoma para el sostenimiento de la especie. La acumulación de daño celular y, en particular, la falta  de materiales o substratos biológicos (como consecuencia de la restricción) para llevar a cabo la reparación orgánica incrementa agudamente el riesgo de contraer enfermedades degenerativas, en especial infartos y cáncer.(4) Un análisis detallado de dichos factores y los necesarios substratos se desarolla en nuestro texto PRINCIPIA METABOLICA. La aplicación oportuna de varias medidas preventivas, basadas en estos hallazgos experimentales y epidemiológicos, exhaustivamente descritos en la literatura científica, puede influir decisivamente en la morbilidad y mortalidad del cáncer a nivel global.

Ernesto Prieto Gratacós

Laboratorio de Terapia Metabólica, Buenos Aires

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 1. Oncologia Ortomolecular. Prieto Gratacos, E. cuartavia transMEDIA, 2009

2.  The living state and cancer. Szent-Gyorgyi A. Proc Natl Acad Sci USA. 1977

3. The Case for a Supramolecular Biology. Selye, Hans. Liveright Publishing. Corp., 1967