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Blog de Terapia Metabólica

ONCOTERMIA

Uso clínico del calor en la prevención y tratamiento del cáncer.

octubre 10, 2019

Con más de cincuenta años de desarrollo, la hipertermia oncológica u oncotermia se ha empleado para destruir los tejidos neoplásicos. Recientemente se ha informado de la utilidad de la hipertermia a 38-40 °C -en rango de fiebre- durante 1-2hs en combinación con otras terapias contra el cáncer (3). A temperaturas suprafisiológicas, el calor afecta a las células cancerosas a un nivel fundamental, primario, ya que no parece haber variaciones de tolerancia entre diferentes tipos histológicos de cáncer: las neoplasias de distintos orígenes son igualmente sensibles a la oncotermia. (1, 2)

Este método aprovecha la diferencia en la sensibilidad al estrés térmico entre los tejidos sanos y los tejidos neoplásicos. Su primer beneficio obvio es el aporte de energía que muchos pacientes, debilitados por la anorexia y la toxicidad de los tratamientos de base, necesitan desesperadamente. De modo unánime los pacientes reportan relajación y disminución del dolor, lo que cual es siempre bienvenido cuando se cursan enfermedades complejas. Sin embargo, pueden lograrse efectos más profundos con la elevación de la temperatura corporal por sobre los 40°C. La literatura científica sobre terapia antitumoral con hipertermia se viene incrementando en los últimos veinte años. Desde los años setenta hasta la fecha se han realizado al menos cuatro grandes simposios internacionales sobre el uso de la hipertermia en oncología. Si bien el calentamiento corporal tiene gran utilidad en versiones caseras -calentar los pies o exponerse al sol (helioterapia) es de incuestionable ayuda en las virosis, la tuberculosis, la consunción, los catarros, etc.- los aportes terapéuticos verdaderamente interesantes comienzan con una temperatura central –registrada con termómetro sublingual- en el rango de los 40-42 grados centígrados (°C). La hipertermia fue aprobada inicialmente por la FDA para el tratamiento coadyuvante de un conjunto limitado de cánceres que no respondían a los abordajes convencionales, extendiéndose hoy un número creciente de patologías debido a la creciente evidencia de su eficacia. (4) 

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Fig.1 Hipertermia focal para el tratamiento de una lesión puntual, específica. Fig.2  La hipertermia total de cuerpo completo. Ya sea con aparatos generadores de calor, con un sauna o con una simple bañera, la hipertermia total de cuerpo completo está siendo empleada en muchos países del mundo para el tratamiento del cáncer, con una creciente evidencia científica como sustento. Desde el punto de vista fisiológico, una hipertermia total a más de 44°C parece ser imposible en los seres humanos, si bien se pueden aplicar temperaturas mayores de modo local, es decir, a zonas pequeñas específicas donde se encuentre el tumor. En la terapia de cuerpo completo, no obstante, por sobre los 42°C el riesgo de complicaciones serias se incrementa exponencialmente.

 

Las diferencias metabólicas y circulatorias entre un tumor y su hospedero pueden explotarse terapéuticamente.

 

El primer efecto del calor sobre los tumores parece ser un incremento del estrés en su forma más básica. Este solo hecho ya es importante dado que los tumores son organoides –con su propio aparato circulatorio- y tienden a comportarse como entidades vivas independientes, semejantes a “provincias separatistas”, lo cual es parte de su evidente asimetría funcional en relación con los órganos sanos (como lo evidencia la tomografía PET). Incrementar el estrés del tejido tumoral por diversas vías simultáneas -una de ellas la hipertermia- es uno de los principios centrales de todo sistema polimodal de tratamiento. Los tumores sólidos tienden a tener un microambiente más hipóxico que los tejidos normales. Este ambiente resulta de los múltiples defectos estructurales de su vasculatura. Si han de continuar creciendo, las masas tumorales deben resolver la disparidad entre la gran demanda de nutrientes de sus células y la cantidad real de estos que pueden llegar a conseguir. Al mismo tiempo, el estroma del tumor, compuesto de tejido conectivo y de otras clases de células no transformadas (como fibroblastos y macrófagos) trata de sobreponerse a la hipoxia del tejido canceroso.

Nuestra propia visión del asunto es que las células cancerosas no son inherentemente más termosensibles que las sanas (5). Empero, la peculiar desorganización vascular de los tumores sólidos les impide una adecuada disipación del calor, lo cual estresa sobremanera el micro-ambiente tumoral. La hipertermia puede, por tanto, detonar la necrosis en las células tumorales en respuesta al calor intenso. Siempre y cuando la dosis de calor (definida como TxD o Temperatura por Duración) sea adecuada, el calor ocasionará la desnaturalización de las proteínas celulares en un modo semejante al que la clara de huevo cruda –transparente y líquida- se desnaturaliza por influencia del calor en la sartén, tornándose blanca y sólida. Esta desnaturalización constituye una transformación estructural de las células tumorales, que da la señal de "cuerpo extraño" a las células del Sistema Inmune para atacar a los -hasta hace poco- invisibles enemigos. Para conocer cómo integrar la hipertermia de cuerpo completo a su tratamiento oncológico de base, por favor escriba a nuestro equipo médico.

Ernesto Prieto Gratacós.

Laboratorio de Terapia Metabólica, Buenos Aires.

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REFERENCIAS:

https://www.cancer.gov/about-cancer/treatment/types/surgery/hyperthermia-fact-sheet