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Blog de Terapia Metabólica

OXÍGENO

Recompensa y riesgo de un nutriente invisible.

febrero 3, 2018

Cada vez que inhalamos aire (21% oxígeno, 78% nitrógeno, 1% Gases nobles) hacemos posible que la maquinaria celular pueda funcionar. Al respirar oxígeno estamos asegurando que la cascada de electrones proveniente de los alimentos pueda arribar a su aceptor final (O2), proveyendo así continuidad al proceso de producción energética. Paradójicamente, además de sostener la vida, el oxígeno es también -al final de su función- un destructor mitocondrial. Este nutriente invisible, esta “vitamina ultraesencial”, es quien permite las degradaciones oxidativas que extraen la energía contenida en los alimentos, haciendo posible así la vida. Al mismo tiempo, debido a la producción de radicales libres del oxígeno (RLO), dicho metabolismo aeróbico genera imperceptibles lesiones intracelulares en las mismas organelas respiratorias a las cuales auxilia a producir el ATP. 

pérdida de átomos de hidrógeno.png     especies de oxígeno reactivas (2).png

Fig 1. Producción de ATP en presencia de oxígeno. La producción aeróbica de energía, es decir la formación de ATP a partir de los alimentos por medio de sucesivas degradaciones oxidativas, requiere la presencia de un aceptor final de los electrones que escapan de dichas moléculas orgánicas en degradación. El propósito mismo de someter a la glucosa a una continua degradación oxidativa -a cuyo término esta queda convertida en agua (H2O) y dióxido de carbono (CO2)- es precisamente “cosechar” la energía contenida en ella. La energía que consumimos los seres vivos de este planeta proviene originalmente del sol, y es atrapada en forma de carbohidratos por el mundo vegetal (fotosíntesis).

Vivir a base de oxígeno genera un daño no negociable, por lo que la molécula de O2 es a la vez imprescindible y destructiva. La solución a esta dicotomía es la suplementación sistemática con antioxidantes, aquellas vitaminas y cofactores respiratorios con propiedades reductoras. Interesantemente, esto explica también en parte porqué la restricción calórica prolonga la vida en todas las especies examinadas experimentalmente: la reducción de la tasa metabólica disminuye proporcionalmente el estrés oxidativo, y con ello la destrucción, imperceptible pero sistemática, que los radicales libres del oxígeno ocasionan a los tejidos vivos. Como se dijo, el proceso de combustión total de la glucosa en presencia de oxígeno, y en general las oxidaciones biológicas, inexorablemente causan imperceptibles lesiones intracelulares, siendo las mitocondrias las primeras afectadas. La acumulación de daño en nuestra maquinaria respiratoria celular -nuestra eficiente dotación mitocondrial en el interior de cada célula- es una causa primaria del deterioro tisular (envejecimiento) y predispone al cáncer y otras enfermedades degenerativas.

Para una descripción exhaustiva de las consecuencias carcinogénicas de estos inherentes defectos del metabolismo aeróbico, y también de las soluciones a dicho problema, por favor consulta nuestro texto:

                                                                                                 PRINCIPIA METABOLICA

Ernesto Prieto Gratacós

Laboratorio de Terapia Metabólica, Buenos Aires

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