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Blog de Terapia Metabólica

TERMOGRAFÍA INFRARROJA MAMARIA

julio 7, 2018

Aprobada por desde 1981 para la detección temprana del cáncer de seno, la termografía mamaria es una herramienta de diagnóstico por imágenes basada en la emisión de calor de cualquier tejido enfermo, en particular las lesiones de las mamas, piel, músculos y genitales externos. La termografía infrarroja se basa en el fenómeno fisiológico de la elevación local de la temperatura, secundaria a la ingurgitación de los capilares y arteriolas de un tejido afectado. En términos más simples, toda inflamación o alteración genera elevación de temperatura. Tanto infecciones como picaduras, neoplasias, quistes, etc., producen elevación de calor local que se manifiesta como emisión de rayos infrarrojos. Al igual que en las células bajo estrés replicativo (reparación orgánica), en el caso del cáncer, las células malignas liberan óxido nítrico (.ON), con efecto vasodilatador y neo-angiogénico. 

Se ha establecido de manera objetiva que las células neoplásicas dependen de una masiva fermentación de glucosa y glutamina para su rápida progresión. Este fenómeno, proveniente de una profunda alteración metabólica de las células cancerosas denominado efecto Warburg, fue descubierto por el genial fisiólogo celular -Premio Nobel- Otto Warburg. El reciente reconocimiento de este rasgo central del cáncer es de enorme importancia diagnóstica y terapéutica. De hecho, la herramienta diagnóstica más avanzada para detectar tumores sólidos es la Tomografía por Emisión de Positrones (PET), que emplea precisamente un análogo radioactivo de la glucosa (llamado 18-FDG) para localizar cada neoplasia. Tras inyectar dicho radiofármaco, se observa claramente una intensa captación de la glucosa radioactiva por parte del tumor. Dado que la fermentación de la glucosa -que implica su conversión en ácido láctico- es muy ineficiente, las células tumorales necesitan absorber grandes cantidades de esta materia prima y, por lo tanto, el tejido neoplásico incrementa la circulación sanguínea.  

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Las termografías mamarias son completamente no-invasivas y seguras, ya que no irradian ni traumatizan la mama. Una evaluación cuantitativa del mapa de señales infrarrojas así generado, es realizada computacionalmente por el software, no teniendo por tanto los errores interpretativos y apreciaciones subjetivas de los métodos dependientes de operador. La sensible tecnología infrarroja actual -combinada con el software de evaluación- permite un estudio funcional de la mama, y no solo una pesquisa anatómica. Debido a su alta sensibilidad, las termografías infrarrojas pueden detectar incluso pequeñas alteraciones pre-patológicas hasta 7 años antes de que estas puedan ser detectadas por estudios radiológicos convencionales. Evaluaciones sistemáticas por termografía infrarroja mamaria son especialmente útiles para mujeres jóvenes o para aquellas con implantes mamarios, mamas pequeñas, y/o cuyo tejido es denso. También son de gran utilidad para quienes tienen microcalcificaciones o senos fibroquísticos, pudiendo emplearse también para monitorear a las pacientes previamente operadas con cuadrantectomías.

Detección ULTRA-temprana por termografía infrarroja mamaria

Descartada inicialmente por su imprecisión, pero ratificada hoy en día gracias a tecnología ultrasensible de alta resolución, las nuevas cámaras infrarrojas digitales utilizan un avanzado software para comparar mediciones de temperatura de los tejidos vivos (expresada visualmente en píxeles). Este procedimiento diagnóstico cuenta con la aprobación de la agencia reguladora estadounidense FDA (Food and Drug Administration) desde 1981, ratificando su aprobación en 1998. Al nivel actual de la tecnología, la termografía infrarroja mamaria tiene una sensibilidad del 99% y una especificidad superior al 84%. Tan ventajoso como esto puede ser, la verdadera utilidad de este estudio radica sin embargo en la detección ultra-temprana de lesiones pre patológicas gracias al análisis longitudinal (seriado). Para la detección de tumores incipientes, estudios actuales indican que la Resonancia Magnética (RM) es vastamente superior a la mamografía y a la ecografía.(4) Sin embargo, dado que el verdadero valor de estas tecnologías estaría en realidad en poder detectar estadios casi microscópicos de la patología, es necesario contar con instrumentos sensibles a la vez que inocuos. 

Terapia Metabólica en Cáncer de MamaTerapia Metabólica en Cáncer de Mama 2

Fig.1  Termografía infrarroja mamaria de alta resolución. Una serie fotográfica tomada con cámara infrarroja ultrasensible es un recurso diagnóstico considerablemente menos invasivo, menos costoso y mucho más útil que la mamografía tradicional en la prevención y detección de trastornos de la mama. El delicado tejido glandular de la mama es influenciado por numerosos factores tanto mecánicos y hormonales, como nutricionales, bioeneregéticos y emocionales.

La herramienta más inocua y segura para monitorear cambios pre-mórbidos de la mama es la termografía infrarroja digital ultrasensible. En especial, la termografía infrarroja mamaria puede emplearse en edades en las que está claramente contraindicada la mamografía (de los 30 a los 40 años). Esta técnica es completamente indolora, no invasiva y no expone a la mujer a ningún nivel de radiación (como lo hace la mamografía convencional). Ya ha sido exhaustivamente establecido que los tumores sólidos exhiben una conducta hipermetabólica. Los incrementos del metabolismo celular traen aparejados una neoangiogénesis o crecimiento de los vasos sanguíneos en la zona pretumoral, y con ello, un incremento del flujo sanguíneo. Aún cuando se trata inicialmente de un fragmento muy pequeño de tejido mamario, este incremento de la densidad capilar de la zona alterada genera una emisión de calor -que se registra como emanación en el segmento infrarrojo del espectro. La termografía infrarroja puede detectar incluso pequeñas alteraciones de la temperatura asociadas a cambios metabólicos locales muchos meses antes de que se manifieste una imagen detectable en otros estudios por imágenes. 

La neoangiogénesis -o crecimiento de nuevos vasos sanguíneos- es un factor propiciatorio en el crecimiento tumoral. Es únicamente gracias al progresivo incremento de la cantidad de arteriolas que crecen en la incipiente neoplasia que puede acceder a las hambrientas células cancerosas una suficiente cantidad de nutrientes. Se ha descrito en detalle la densa y caótica vasculatura tumoral, plagada de defectos estructurales (anastomosis arterio-venosas, cul-de-sacs, etc.), responsable de una temperatura más elevada en el tumor en comparación con el tejido sano que lo rodea.

Ernesto Prieto Gratacós.

Laboratorio de Terapia Metabólica, Buenos Aires.

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